El evento

Llegas a un lugar generalmente a la mierda, y te acercas a la entrada, donde la linda hostess busca tu nombre o tu medio en una lista, y 90% de las veces pasas la pequeña humillación de no estar en ella, o no te encuentra o le da paja buscarte porque igual no eres nadie. Entonces tienes que recurrir a mostrar el mail en tu celu donde está la invitación, o ella es relajá y te anota a lápiz no más, porque filo, y te deja pasar igual pues ella aplica la lógica de que sería raro ir a un lugar tan específico sin estar invitado.

Te pasan una pulsera plástica onda festival musical pero con un DJ solo ligeramente menos conocido, y te sumerges en la música del momento -excepto trap-, mientras tratas de pillar un trago o perseguir un canapé.

#Una intenta pasar piola, y pone su típica voz/tono/risa “de evento” y se queda ahí  hasta que se acabe. Si te dejaron llevar un +1, excelente: te quedas hablando con esa persona persécula. Si la invitación era personal, tratas de mirar al rededor a ver si ubicas a alguien (porque uno no conoce, ubica)
Y luego es la típica de pasar el rato mientras tomas y comes weás tipo atún sellado en panko con espuma de clorofila, y publicai una story llena de hashtags obligatorios, porque honestamente a qué más se va a un evento.

Después bajan la música, alguien toma un micrófono y dice un discurso que no escucha naiden, pero igual aplaudes, y esperai que se acabe esa lata pa seguir el carrete, ya más distendido.

Al término, como suele ser tardecito y estás a la chucha, queda la pregunta cómo cresta te vas de Casapiedra a esa hora, si vives en el centro, o cómo mierda se escapa de Lo Barnechea. Anda a pillar alguna weá con ruedas a esas horas.
Se van a reír, pero no todos nacieron con el poto en el auto, o les interesa siquiera tener uno. Y #una es de mundo, porque ha viajado and shit, pero no es de plata (como decía la Julita, no hay que tener plata, hay que tener amigos con plata. Yo tampoco tengo ídem, pero ya tengo una mitad hecha, al menos)

Consigues por fin alguien que te tire, que comparta un Uber o caminas hasta pillar milagrosamente una cromi, mientras acarreas jadeantemente una bolsa de swag, o regalito del evento, si es que te dan uno. Agradeces a la virgencita de Guadalupe porque pillaste transporte, y llegas tarde a tu casa para levantarte a trabajar al día siguiente con la mansa caña, porque los eventos son siempre a mitad de semana, porque obviamente necesitan que los medios hablen del cotillón al día siguiente, y así aprovechan de que los pegotes de siempre se vayan temprano.

Son raros los eventos, y lo más gracioso es que igual los hallo fascinantes y pese a los problemas de logística, me gusta ir. Creo que toda la gente se transforma cuando está en un evento, es como un baile de máscaras, y todos tienen una.

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