Apio Verde

¿A quién no le gustaban los cumples de cabro chico? A los papás, seguro. Pero de pendeja, yo al menos los amaba, si eran la zorra. Jugar a la pinta, la escondida o los países, hasta que llegaran todos, después sentarse a la mesa larga donde cada uno tenía un plato de junk tóxico tapado de ramitas (que todos dejaban de lado porque no saben lo que es bueno), fanta en vasito plástico con monos de Disney maleshos, sánguches de miga, serpentinas, antifaces y gorritos que siempre siempre se les cortaba el elástico cuma, pegándote el latigazo.
Todo mientras con tus compañeritos hablabas las tonteras más tonteras, con una soltura que se marchitaba el día lunes. Los bullies volvían a ser bullies, los nerds volvían a ser nerds y se perdía toda camaradería bajo el mismo código de honor: lo que pasaba en el cumple, se quedaba en el cumple.

Después de la convivencia, venía la piñata y como si fuera poco, la torta, que casi siempre era o de milhojas manjar imposible de cortar y comer de forma civilizada, o una decepción angustiante de crema y piña.

Luego jugabai hasta quedar botado porque sugar high paloyo y no te querías ir jamás. Pero si dejabas a esa pobre gente en paz, te premiaban con una sorpresa de cartón que nunca cerraba bien y había que parchar con la ordinariez propia de un trocito de cinta de regalo cortado a la mitad. En su interior, venían más dulces y un juguetito que se convertía en la sensación escolar de la semana.

Con ustedes, los cumples que me acuerdo más memorables de mi infancia:

Disclaimer: si algún compañero de curso de esos años está leyendo esta weá y se siente afectado, sorry not sorry. La obra está primero, bebé.

Uno donde el papá del cumpleañero trabajaba en Ambrosoli (soy de Viña, po) y yo esperaba obviamente estar hasta el píloro en dulces. Pero solo había jugo Ambrosoli (por si se preguntaban si había algo más tóxico que el Yupi) y recuerdo que en un momento la hermana del festejado se subió a un resbalín y nos tiró pop sodas de esos verdes y sería. No sé si hubo algo más de comida de otro tipo, pero hasta cuando visitas la fábrica te dan más dulces. Ni perdón ni olvido, Pelao Dueñas.

Captura de pantalla 2019-03-27 a las 1.03.44 p.m.

Tenía un compañero que típico los viejos le compraban todas las weás que querían (igual no lo odio, me caía bien porque me hacía reír con sus weás, pero ésta es para vos, Rodrigo); nunca olvidaré que pa su décimo cumpleaños le mandaron a hacer una torta de Mario Bros. y quedé pal pico con el weón culiao suertudo por la chucha. También le regalaron un Nintendo con el power pad, que era esa alfombra culiá inútil predecesora del DDR. Valía pico, pero igual era como full tecnología y nos causaba envidia insana. Sin embargo, la torta me dolió más. A mí nunca me hicieron una torta con monitos, y puta, yo en ese entonces respiraba Nintendo y sudaba Mario.
Mil años después, el pololi se enteró de esta historia y me mandó a hacer cupcakes de Mario para mi cumple, además de regalarme peluches de Mario y la princesa. Por eso lo amo a este gallo.

Estaba uno de esos cumpleaños en casa con patio, donde los papás se quedaban (nunca entendí esa weá de quedarse. Váyanse y dejen de wear) donde había la tradicional piñata.
Una vez que tironeaban el hilito de mierda pegado con escupo -que ojo, era de esa misma cinta de regalo de las sorpresas- y había que terminar matando la piñata a palos para que los dulces cayeran como maná del cielo, veías a tus amigos –antes seres semi-civilizados– convertirse en una manada de lobos salvajes hambrientos.
Y #una se quedaba al costadito, porque ni cagando se tiraba al mosh. Total, al ratito la mamá del cumpleañero se percataba de tu precaria situación, y como ella estaba hasta el pico en sobras de cumpleaños, te decía “awww, ¿¿te quedaste sin nada??” Esa vez me tapó en golosinas. Entendí tempranamente que los últimos son los primeros (y que hay que saber poner car’e pena pa conveniencia material)
Ah, y en ese mismo cumple me dieron de sorpresa una chaucherita con forma de manzana verde que me encantaba y según yo me duró años. Probablemente duró dos semanas hasta que el plástico Made un Taiwán cedió finalmente, pero el tiempo cuando uno es chico es super relativo.

Recuerdo ranciamente una pool party en el country de Viña, y que yo rabié más que la chucha con mi mamá porque yo estaba resfriada y no me dejó meterme a la piscina. Así que me arregló full maraya, me puso maquillaje, una falda de jeans y quedé como una mezcla entre beauty queen pre-púber tipo Toddlers & Tiaras y una prima en la esquina del Bustamante. El cumpleañero me pidió pololeo, porque claramente a esa edad nuestro entendimiento del “””amor””” se resumía en “niña verse linda, gustarme a mí, significar amor”.
El cabro en cuestión era un pendejo agrandado terrible enano, desordenado -y puta, si vamos a jugar con las mismas reglas de atracción de entonces, estaba bien feo. Obvio que le dije que no. Yo creo que eso influyó ene en mi vida amorosa a futuro, porque desde ahí que fui ameba hasta como los 29. En volá hubiera dicho que sí, mi desarrollo hubiera sido normal y hoy sería exitosa. A la semana el loco estaba “””pololeando””” con otra compañera. No fue la primera vez que vi a alguien andar con mis sobras, perrite 💅

Por ahí hubo un cumpleaños de invierno, de esos que le llevaban chocolate caliente y sánguches de queso derretido y jamón (o solo queso; o solo jamón. Siempre era confuso y terminabas con la decepción en tus manos)
Y por alguna razón me acuerdo super claro de la mesa, del lugar, de la comida de invierno y de que un compañero al lado mío me hizo un comentario sobre armar monitos con cheezels y ramitas. Pero no recuerdo nada más del día, ni al cumpleañero en cuestión. Claramente la comida es más relevante pa mí 🐷 🐽

Una amiga del colegio (tipín 4to-5to básico) era fan de la Sirenita –más que yo– y tenía más merchandising que la chucha. Onda más de lo que junté en toda mi vida; y pa su cumple (mismo country mencionado arriba) puso el soundtrack oficial en cassette y fue como ‘…ok, Susan’.
¿Y creo que llovió? Y la weá igual estuvo entrete, pero como que no me acuerdo en realidad.

Tengo que mencionar con nombre y apellido los cumples legendarios de la Vanessa Virgilio. La familia era como de USA, entonces siempre tenían weás bacanes. Fue la primera con Nintendo, tenía juguetes francamente la zorra y hasta hizo un cumple  temático de Fido Dido po, cómo lo vay hallando. Ese concepto del themed party no existía en esos tiempos.
Ir a su depto. siempre era la weá más bacán del universo y ella era más tela que la cresta.
Incluso cuando no fui a uno de sus cumples, me trajo la sorpresa oficial, que era un lápiz con un colgante que era un crayón en forma de gatito, csm, era la raja y yo me sentía mal porque todos tenían uno el lunes y yo no, porque soy una envidiosa culiá. La weá es que ella se acercó a la profe al final de la clase para que anunciara que tenía una sorpresa para entregar. Y me la dio a mí!! Quedé pal oio, y fue como esta wna es bacán por la chucha.

Otro cumple legendario fue el del Cristóbal, que ese día justo estaba enfermo y básicamente hicimos la weá sin él. Obvio los papás trataron de ser buenos hosts y que la fiesta continuara porque show must go on, pero ahora que lo pienso lo encuentro maracamente macabro dejar a un wn sin su propio cumple y onda encima pasarlo la raja. Estábamos justo en ese período tween en el que llegábamos a jugar a los países, pero terminábamos bailando. Lo pasamos shansho más uno, y este weón arriba encerrado en su pieza con dolor de cabeza y cara de náusea milenaria. Una lástima.

Más grandecitos, el cumpleaños de la Tuti, que terminó con una pelea de torta (la única food fight que he visto en mi vida) y nosotras tratando de que ella saliera de su pieza porque se esforzó ene en limpiar y decorar su casa así que cuando vio que se tiraban torta, se encerró a llorar. Igual estuvo la raja la fiesta, onda yo hubiera estado orgullosa de esa weá??

Cuéntenme de algún cumpleaños (propio o de algún otro weón que conocieron de chicos pero que hoy ni cagando se acuerdan), ojalá alguna weá graciosa, porque hoy cumplo años y estoy en la caca y me quiero reír.
Los tkm.

2 comentarios sobre “Apio Verde

  1. Uno de los cumples que mejor recuerdo de chica fue uno de una niña que era un amor, su familia era amor y todo bien. El problema fue que invitaron a una compañerita que era la version femenina de Yuyin, te juro….de las que si ibamos de paseo a un lugar con un riachuelo era la primera en caerse al agua xD. La cosa es que su casa era chica, so, salimos a jugar al pasaje. Y no me preguntes como, pero la Yuyin saco la bici de la cumpleañera y salio andando asi rajá….que la atropellaron pos xD Pleno cumpleaños. La pobre mamá tuvo que partir a la clinica (porque obvio no iba a llevar a la niñita a la posta y arriesgar que la mamá de la susodicha la asesinara ahi mismo) y na pos, la fiesta siguió.
    Mientras yo… pa variar estaba a dieta asi que comí papas fritas y galletas como si nunca las hubiese visto en mi vida, me enfermé de la guata por comer tanta porquería y me raspé la rodilla heavy tratando de subirme a un arbol. Y yo ahi tratando de que mi vestido no se manchara de sangre porque cuando una es cabra chica te rasmillabas y salia sangre como si te hubieses cortado una arteria D:
    Y eso. Best Worst cumpleaños xD

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